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Proclamado
recientemente como
"autoridad en materia de éxito"
por el periódico Investor's
Business Daily, Vincent Roazzi
ha ayudado a miles de personas a
lograr el éxito financiero
genuino y duradero, sobre una
base ética. Su larga
trayectoria y profunda vivencia,
que lo llevaron a ser reconocido
como líder en el ámbito del
desarrollo de las pequeñas y
medianas empresas y como
entrenador en materias de éxito
en grandes corporaciones, hacen
que este autor brinde
herramientas claves para quienes
estén comprometidos en la búsqueda
del logro personal, empresarial
o financiero.
Atraiga
la riqueza, ayudando a los demás
Muchas
personas buscan la independencia
financiera durante toda su vida,
sin llegar a lograrla por
completo. Estudian y trabajan
arduamente durante años,
buscando interminablemente la
oportunidad de oro que los haga
ricos.
Desafortunadamente,
son pocos los que concretan sus
sueños financieros. De hecho,
según un estudio del
Departamento Norteamericano de
Estadísticas de Trabajo y
Mortalidad, el 93% de las
personas llega a su 65avo
cumpleaños sin un centavo, si
es que están vivos. Estas
personas necesitan de la
generosidad de su familia y
amigos, para al menos cubrir sus
necesidades básicas. ¿Por qué
es que en incluso en los países
que brindan las mayores
oportunidades alrededor del
mundo, la gente llega a la
pobreza después de trabajar
esforzadamente durante cuarenta
o cincuenta años? ¿Cómo puede
ser que quienes buscan
activamente el éxito financiero
durante toda su vida, nunca
lleguen a cumplir su sueño?
Sencillamente, han “buscado”
el éxito financiero durante
toda su vida. Cuanto más
buscamos el éxito, tanto más
lo espantamos y alejamos. El éxito
genuino y perdurable sólo puede
lograrse cuando lo “atraemos”
hacia nuestra vida.
Todo
lo que vale la pena en la vida,
debe ser atraído. No buscado.
Hay una historia al respecto que
hizo que comprendiera
personalmente este principio. Es
acerca de dos mujeres, llamadas
Éxito y Conocimiento. Un joven
preguntó: “¿Cómo logro el
éxito en la vida?”. El
anciano filósofo le respondió
que si uno le presta demasiada
atención a Éxito, la espanta y
aleja. Pero, si presta más
atención a Conocimiento, Éxito
sentirá celos y vendrá hacia
nosotros. Esta característica
del éxito, se aplica no sólo a
las finanzas, sino a todos los
emprendimientos loables de la
vida.
Piense
en el amor. Muchas personas
pasan sus años buscando una
relación amorosa perdurable.
Quizá haya escuchado el
siguiente comentario: “Deja de
buscar, y la persona ideal
llegará a tu vida”. Quienes
ya hemos “encontrado” el
amor, sabemos que esto es
cierto. El amor que deseamos
recién llegó a nuestras vidas
cuando en primer lugar, amamos a
alguien. Al dar, recibimos. El
amor que tanto apreciamos,
estaba allí, dentro de
nosotros. No se materializó en
nuestra vida hasta que lo
hicimos aflorar, dándolo
primero. Pero estaba allí,
desde siempre. No podemos
obligar a nadie a que nos ame. Sólo
podemos atraer el amor si amamos
primero nosotros.
Lo
mismo sucede con el éxito
financiero. Oscar Wilde dijo:
“Sólo hay una clase de
personas que piensa en el dinero
más que los ricos, y son los
pobres. De hecho, los pobres
casi no piensan en otra cosa”.
¡Lo que parecen no comprender
es que su preocupación por el
dinero y la búsqueda de la
riqueza es lo que causa su
pobreza! ¿Cómo podemos atraer
el éxito financiero hacia
nuestras vidas? La única manera
de vivir el éxito financiero
auténtico y perdurable, será
haciendo un esfuerzo para que
aparezca en las vidas de los demás.
Si ayuda usted a la suficiente
cantidad de personas a cumplir
sus sueños financieros, el éxito
que desea, lo encontrará a
usted.
Este
secreto ha sido publicado
millones de veces, con palabras
diferentes, y ha sido proclamado
desde la cima de todas las montañas
que el ser humano haya podido
escalar. Los filósofos
orientales llaman a este fenómeno
el ‘karma’. En Occidente,
hemos oído frases tales como
“Cosecharás tu siembra”, o
“todo vuelve”.
A
lo largo de la historia ha
habido mentes brillantes que han
intentado compartir esta sabiduría
con nosotros. Todos ellos
comprendieron que lo que ponemos
en el mundo, viene de vuelta a
nuestra vida. La
única manera de lograr el éxito
es dándolo. El éxito sólo es
posible a través de los demás.
Al
dirigir nuestra energía y
atención hacia fuera, ayudando
a otros, el reflejo nos será
devuelto. Y cuanta más energía
proyectemos hacia las
necesidades de los demás, tanto
más recibiremos. Este es el
estado del flujo, que podemos
controlar. Si su energía y
atención se centran en el prójimo,
entonces usted prosperará. ¡Lo
que busca, vendrá hacia usted!
Permítame
contarle una historia de cómo
comprendí esto claramente.
Cuando comencé a trabajar como
vendedor, lo primero que vendí
fue seguros de salud. El
programa era especial porque
combinaba el poder adquisitivo
de los trabajadores
independientes para ofrecerles
mejor cobertura y tarifas más
convenientes. Como ya había
trabajado de manera
independiente, comprendía el
valor de la idea y el producto.
El precio era competitivo, y la
cobertura, amplia. Me llevó
seis semanas conseguir mi
licencia, y durante ese período
de tiempo, mi expectativa
aumentaba cada día. Sentía
impaciencia por llegar ante el
cliente y decirle lo bueno que
era el producto.
Mi
instructor de ventas nos enseñó
que para lograr el éxito en
este negocio, era necesario
obtener quince citas por semana.
Sin embargo, aunque logré tener
quince citas durante todas las
semanas del primer mes, sólo
pude efectuar una venta a la
semana, en tanto otros
vendedores efectuaban cuatro o
cinco ventas. Me sentí
desalentado, y hasta pensé en
renunciar. ¿Por qué no veían
los clientes lo bueno que era el
producto que les ofrecía? Empecé
a pensar que el problema estaba
en mí. Le pregunté al mejor
vendedor si podía acompañarlo
a una de sus citas. Aceptó, y a
los cinco minutos de escuchar su
presentación, me di cuenta de
lo que sucedía: era obvio que
esta persona buscaba ayudar a
los clientes, y no a sí mismo.
Esto era lo que me faltaba.
Verá,
me hice vendedor porque en esa
profesión podía ganar mucho
dinero. Obviamente, le transmitía
este mensaje a cada cliente.
Estaba allí para ganar dinero,
y como resultado, gané muy
poco. Cuando dejé de pensar en
la comisión y comencé a
preocuparme por el cliente, no sólo
vendí mucho más, ¡sino que
llegué a ser el mejor agente de
ventas en el país! ¿Qué había
cambiado? El producto, el
precio, la competencia, y todo
lo demás, seguían siendo los
mismos. Lo único que había
cambiado era yo. Y eso marcaba
la diferencia. Los clientes sabían
que estaba allí para ayudarlos
a lograr el éxito que deseaban,
en este caso, encontrar el plan
de salud ideal.
Como consecuencia de
ello, a menudo me recomendaban a
otros clientes. Ya no tenía que
esforzarme por generar ventas,
porque las ventas venían a mí.
Comencé a ser conocido por
enfocarme en los demás, lo cual
me hacía “atractivo” a los
ojos ajenos.
Este
principio se aplica a toda
profesión que pueda elegir
usted para crear éxito
financiero en su vida. Deje de
buscar el éxito financiero. En
cambio, ayude a sus clientes,
empleados, colegas, familia y
amigos a concretar sus deseos, y
sus propios deseos se concretarán.
Toda persona exitosa está
rodeada de otros que se
benefician con su éxito. La
gente exitosa se convierte en el
héroe de muchos otros. Es sólo
llevando éxito a la vida de los
demás que puede usted crear la
atracción del éxito financiero
auténtico y perdurable para su
propia vida.
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