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PREFACIO
¿Prefiere
que le enseñe un profesor o tener de mentor a
un millonario?
Las estrategias,
habilidades y técnicas que usted está
a punto de aprender han impulsado a las personas más
exitosas del mundo a alcanzar sueños imposibles.
A medida que comience a usar dichas estrategias, habilidades
y técnicas, comenzará a marcar el rumbo
hacia un nivel de éxito mayor al que jamás
haya vivido. Esta premisa será cierta en cualquier
misión a la cual se aplique, ya sea su trabajo,
su profesión y hasta su matrimonio. Desgraciadamente,
esas estrategias, aptitudes y técnicas no se
ense- ñan en la escuela secundaria, la universidad
ni en el colegio de graduados. No podrá experimentar
su fuerza con tan sólo leer libros de autoayuda
o concurriendo a seminarios motivacionales. Sólo
la elite de unos pocos tiene acceso a ellas y se pueden
aprender y dominar únicamente a través
del proceso de guía de un mentor.
En tanto que un buen docente o motivador quizás
aumente su nivel de éxito en un 25, 50 o inclusive
100 por ciento, un buen mentor puede lograrlo hasta
el increíble nivel de éxito del 1,000;
5,000 ó 10,000 por ciento. Por ejemplo, mi negocio
como mentor consejero en negocios aumentó mis
ingresos personales en más del 56,000 por ciento.
Mi mentor en relaciones me guió en las habilidades
críticas que yo necesitaba para reconquistar
el corazón y la mano de mi ex esposa y construir
la relación más plena y feliz que ninguno
de los dos jamás hubiese experimentado.
¿Cuántos libros de autoayuda ha leído?
¿A cuántos oradores motivacionales habrá
escuchado? Después de leer un libro de autoayuda
o escuchar la conferencia de un orador motivacional,
es muy probable que usted se haya sentido como una persona
nueva. ¿Pero cuánto tiempo duró
esa sensación? En el término de unas ?pocas
semanas, usted ya había vuelto a sentir aquellas
viejas sensaciones de antes. Los cambios que esperaba
jamás se llegaron a concretar. Se sintió
frustrado y, tal vez, hasta incluso un fracaso. Aún
cuando quizá se haya culpado por fracasar, es
probable que usted no haya sido el responsable. Muchos
oradores motivacionales se ganan la vida hablando o
escribiendo, pero no han alcanzado ningún éxito
extraordinario en iniciar, construir o administrar un
negocio. Muy a menudo desempeñan el papel de
una porrista y pueden en verdad llegar a colocarlo en
un estado psíquico de positivismo falso durante
una o dos semanas. Esos oradores y escritores talentosos
y llenos de inspiración tal vez le hayan transmitido
maravillosos principios, conceptos estimulantes, historias
entretenidas y estrategias brillantes. Es posible que
realmente le hayan inspirado el deseo de alcanzar mayor
éxito en el trabajo y en su hogar. Sin embargo,
cuando no logran equiparlo con las técnicas y
habilidades específicas necesarias para aplicar
las estrategias a los propósitos de todos los
días, el fracaso es inevitable. Usted no tenía
más posibilidades de lograr un éxito extraordinario
que aquel soldado a quien un general le enseña
una estrategia de guerra, pero se lo envía al
campo de batalla sin un arma o ninguna aptitud para
el combate. Así pues, no se culpe por no lograr
un éxito extraordinario después de concurrir
a un seminario motivacional o leer un libro de autoayuda.
Para decirlo con palabras sencillas, usted no estaba
capacitado ni equipado adecuadamente.
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